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 La piel es la frontera del organismo con el medio externo. Su función primordial es la adaptación y la conexión del individuo con el medio ambiente. Se considera el órgano de mayor superficie (puede alcanzar entre 1,2-2 m2) y es también el órgano de mayor peso ya que puede llegar a pesar hasta 4Kg. La piel difiere de una región a otra, hay zonas más gruesas como las plantas de los pies y las palmas de las manos; y hay zonas más finas que constituyen los párpados, los pliegues o superficies de flexión y extensión.
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La curación de las heridas pasa por varias etapas consecutivas

  La sangre coagulada forma una membrana con superficie dura que se adhiere a la herida (costra o escara). Las células muertas y dañadas y sus tejidos conectivos se desintegran y son disueltos por enzimas. Las células que protegen el cuerpo digiriendo las bacterias nocivas y las células muertas llegan a activarse. Los líquidos linfáticos fluyen hacia la herida. Células nuevas, incluyendo brotes capilares, tejidos conectivos y fibras de colágeno, constituyen un proceso conocido por epitelización. Esta última etapa puede ser estimulada y sustentada por la aplicación de productos tópicos que ayuden a curar (por ejemplo, dexpantenol).

La piel posee diversos mecanismos de regeneración y reparación. La capa basal asegura una renovación estable de la epidermis a través de la división celular continua

  Si una lesión queda confinada en la capa cutánea más superior, la lesión (conocida como erosión) puede curar sin retracción cicatricial.   Si la lesión alcanza la dermis y se afecta la membrana basal (por ejemplo, una úlcera) suele aparecer una retracción cicatricial.

¿Qué ocurre cuando la piel se daña?

  La piel sana y carente de problemas es de color uniforme, textura lisa, bien hidratada y adecuadamente sensible al tacto, la presión y la temperatura. Cuando se altera la barrera natural de la piel se deterioran su función protectora y su aspecto sano: Pierde humedad y elasticidad y puede verse y percibirse   seca ,   áspera, agrietada   y/o aflojada. Llega a ser cada vez más sensible a influencias externas (como el sol y los cambios térmicos) y es especialmente propensa a la infección.   La piel infectada puede llegar a inflamarse, dado que las células inmunitarias inflamatorias se desplazan hacia la piel para tratar de reparar la barrera dañada y curar la infección. En caso de procesos como la  dermatitis atópica  y el  cuero cabelludo pruriginoso , a menudo es necesario aplicar un tratamiento especializado para romper el círculo vicioso de picor repetido e infección posterior y ayudar a regenerar la barrera natural de la piel.
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La parte acuosa contiene:

  Ácido láctico y diversos aminoácidos del sudor. Ácidos grasos libres del sebo. Aminoácidos, ácido pirrolidincarboxílico y otros factores hidratantes naturales (FHN), que son predominantemente productos secundarios del proceso de queratinización.